lunes, 14 de junio de 2010

Porque nadie puede negar que eres mi madre

De pequeñas, a las dos nos gustaba lucir toda clase de accesorios. Antes muertas que sencillas, sí, ése debería haber sido la canción principal de nuestra infancia.




Y tú, a quien su familia no dejaba vender las artesanías que hacías (algo comprensible teniendo en cuenta que pintabas en las piedras a los iaios tumbados bocarriba en la cama y encima vendías tus obras maestras en la calle donde vivían), decidiste que conmigo eso sería diferente.

Así que, desde bien pequeña, te dedicaste a enseñarme cómo funcionan las tijeras, cómo no salirse al pintar, cómo hacer collares de macarrones y papiroflexia básica I...


...y luego ya todo se fue complicando.

Llegaron los animales hechos de cualquier cosa que hubiera por casa...


la papiroflexia nivel medio I...


...y aún está por llegar la papiroflexia avanzada II, aunque ese proyecto lo dejamos para tus próximos 50.


Con Ferran y conmigo intentaste lo de las piedras, pero no acabó de cuajar...

Aquí los modelos que nos ofrecías...

... y aquí nuestras obras de arte.

Viste que nadie nos iba a comprar eso, así que decidiste que habría que probar con otras cosas. Los collares, pulseras, anillos de abalorios... que más tarde evolucionaron al típico lagarto hecho de bolitas... y le pillé el gusto y hasta me lancé con animales en 3D. Los animales de pompones y los broches de fimo son algunas de mis últimas obras, porque, como a ti, me gusta ir probando cosas nuevas. A unas les da por correr, a otras por quedarse en casa :).

Y claro, yo no tuve ningún tipo de pega por tu parte cuando me puse a vender artesanía en Sagunto, al hacer tatuajes de henna a chiquillos, trencitas en el pelo o pintar caras. Porque, ¿quién me había enseñado que hay que ir siempre acicalada?



¡La mamá y la Mamma!

Pero no solo nos parecemos en lo que hacemos, sino también en lo que no hacemos. Porque aunque al principio no lo querías reconocer para poder seguir obligándome a tomarme la fruta y la verdura, resulta que a la pequeña Mari Carmen le pasaba lo mismísimo. ¿O acaso no te ibas al baño cuando aún te permitían comer en el cole y tirabas todo al váter? Por ahí hemos pasado todos (creo), pero tú además utilizabas la comida para hacer gamberradas.

Porque menuda cara se les debía quedar a las dependientas cuando, al ponerse los zapatos, notaban una pastita mascada a la altura de los dedos. ¡Una bola! Si resulta que lo de "se me hace bola" a ti no te sonaba tan "a marciano". Lo que no heredé fue esa picardía, que yo de buena que era, era tonta, y ahí me tiraba mis dos horitas con la manzana (ahora ya solo media hora, vamos progresando).

Siempre dices que el tete Nacho era un trasto, que os colocaba trampas en L'Eliana y hacía de las suyas (él nos enseñó a Ferran y a mí a poner los petardos en las cacas secas), pero creo que todos sabemos que también tú has tenido parte de culpa en eso. Porque bicha eres un rato, y las bromas te encantan. Por eso la iaia tenía que fingir cada sábado que, cuando nosotros lanzábamos las cartas metálicas al suelo, ella creía que le habíamos roto todos los platos de la cocina...



Por no hablar de la caca de plástico, archiconocida ya entre todos nuestros amigos... (y no tan amigos). Y además, ya te encargaste tú de que nosotros se la devolviéramos a Nacho, porque cuando venía a cuidarnos... siempre había un baño estropeado... y el otro estaba bien cargadito de spray fétido. Lástima que nuestros carteles de "No Funciona" no fueran del todo creíbles.

También tengo de ti las ganas de bailar y cantar, aunque por algún motivo las dos nos hemos buscado a unos chicos a los que no les gusta tanto eso... Pero incluso eso somos capaces de cambiarlo con un poco de persuasión :) Aunque en eso te he ganado, creo, porque yo conseguí liar a Vicente para venir conmigo a clases de baile. Así que, para que vayas animando a papá, te dejo una canción rock'n'rollera que seguro que te ayuda...




Pero una de las mejores cosas que tenemos en común es que, cuando algo no nos sale, no paramos hasta conseguirlo. Esa fuerza de voluntad es lo que te ha llevado hasta donde estás. Paso a paso, lenta, pero segura. Y tranquila, que seguro que dentro de poco te llevas una medalla merecida... Aunque sea la que te dén tus compañeros de Es Posible por la perseverancia :)

Que continúes así, tan hiperactiva y con tantas ganas de probarlo todo como siempre, muchos años más.

¡Felicidades!

Mar

No hay comentarios:

Publicar un comentario