Grata sorpresa causó a nuestra andarina contemplar el "book" fotográfico que recibió como regalo de cumpleaños su amiga Elisa. Dada su proverbial habilidad para cerrar los párpados en el mismo instante que lo hace el obturador de la cámara, conseguir uno similar se acabaría pareciendo a una tarea para Hércules y, además, rompería toda la sorpresa que acompaña a esta trapisonda. Para muestra, un botón:

Tras mucho probar con el Photoshop (lo que ha convertido en verdaderos expertos en el arte de retocar fotografías a Mar y Fernando) se pueden lograr resultados espectaculares. (Y si no, fíjate en la cabecera del blog...)

Bueno, si, esta tiene truco: bastó repetirla unas 10 veces para romper la sincronía párpados-obturador, pero no siempre se dispone de tanto tiempo.
Un truco interesante para lograr el efecto deseado, especialmente cuando el sol da directamente sobre los ojos, es hacer una cuenta atrás inversa. La sujeta (percátense de lo políticamente correcto que es el sustantivo) debe esperar con los ojos cerrados mientras se prepara el resto de participantes en la fotografía. La cuenta atrás sirve para marcar el momento en el que ella debe abrir los ojos, coincidiendo ahora con el disparo. Los resultados son espectaculares:

Asi pues, y a modo de ilustración de la crónica familiar Busó-Cortés, hemos podido rescatar algunas fotografías de sus años más mozos.
Efectivamente, Carmina asistió a sendos colegios de monjas (¡quién lo diría!), vistiendo el clásico uniforme

aunque no pasaban ni cinco minutos tras concluir la jornada escolar para cambiar de hábitos y vestirse de forma más acorde con su personalidad

De esa época podemos recordar también las largas tardes de guitarra en la escalera. La excelente voz de Carmina se veía acompañada de varios rasgados con la guitarra. El de ella era fácilmente identificable y, a falta de registro sonoro, puede describirse como "monocorde ritmo de canciones de misa". Otra prueba más de su paso por Trinitarias.

Como es natural, muchas de sus aficiones empezaron a desarrollarse en esa época. Así, ya mostraba más que maña con hilo y aguja,

apuntándose a todo viaje que se pusiera a tiro

incluso sin la excusa de aprender inglés (aunque en ello sigue. ¡Ánimo! Yes, you can!)

Ya entonces consideraba la playa tan atractiva en verano como en cualquier otra estación

y no es de extrañar que su hija lleve el nombre de lo que tanta felicidad y buenos ratos ha proporcionado a Carmina

Pero no anticipemos demasiado los acontecimientos. Antes de ser mamá, tuvo que practicar el arte de la seducción (realmente tuvo que esforzarse bien poco), para lo que no estaba nada mal dotada

incluso en el plano corto

De aquella época no ha permanecido todo. Algunos "vicillos" se han ido quedando por el camino

(esta tiene premio para quien descubra qué diferencia hay con la actualidad)

pero sigue sin acordarse de coger dinero y tiene que recurrir al "cajero automático"

También permanece su afición a estudiar tumbada en la cama (no, Ferrán, a tí no te vale, que tienes que hacer problemas y no sólo estudiarlos)

y a buscar la más mínima oportunidad para "dar un paseo"

propuesta que siempre concluye con: ¡Vamos ya! ¿Has cogido llaves, dinero, móvil? Yo no llevo nada...
Continuará...
Tras mucho probar con el Photoshop (lo que ha convertido en verdaderos expertos en el arte de retocar fotografías a Mar y Fernando) se pueden lograr resultados espectaculares. (Y si no, fíjate en la cabecera del blog...)

Bueno, si, esta tiene truco: bastó repetirla unas 10 veces para romper la sincronía párpados-obturador, pero no siempre se dispone de tanto tiempo.
Un truco interesante para lograr el efecto deseado, especialmente cuando el sol da directamente sobre los ojos, es hacer una cuenta atrás inversa. La sujeta (percátense de lo políticamente correcto que es el sustantivo) debe esperar con los ojos cerrados mientras se prepara el resto de participantes en la fotografía. La cuenta atrás sirve para marcar el momento en el que ella debe abrir los ojos, coincidiendo ahora con el disparo. Los resultados son espectaculares:
Asi pues, y a modo de ilustración de la crónica familiar Busó-Cortés, hemos podido rescatar algunas fotografías de sus años más mozos.
Efectivamente, Carmina asistió a sendos colegios de monjas (¡quién lo diría!), vistiendo el clásico uniforme

aunque no pasaban ni cinco minutos tras concluir la jornada escolar para cambiar de hábitos y vestirse de forma más acorde con su personalidad

De esa época podemos recordar también las largas tardes de guitarra en la escalera. La excelente voz de Carmina se veía acompañada de varios rasgados con la guitarra. El de ella era fácilmente identificable y, a falta de registro sonoro, puede describirse como "monocorde ritmo de canciones de misa". Otra prueba más de su paso por Trinitarias.

Como es natural, muchas de sus aficiones empezaron a desarrollarse en esa época. Así, ya mostraba más que maña con hilo y aguja,

apuntándose a todo viaje que se pusiera a tiro

incluso sin la excusa de aprender inglés (aunque en ello sigue. ¡Ánimo! Yes, you can!)

Ya entonces consideraba la playa tan atractiva en verano como en cualquier otra estación

y no es de extrañar que su hija lleve el nombre de lo que tanta felicidad y buenos ratos ha proporcionado a Carmina

Pero no anticipemos demasiado los acontecimientos. Antes de ser mamá, tuvo que practicar el arte de la seducción (realmente tuvo que esforzarse bien poco), para lo que no estaba nada mal dotada

incluso en el plano corto

De aquella época no ha permanecido todo. Algunos "vicillos" se han ido quedando por el camino

(esta tiene premio para quien descubra qué diferencia hay con la actualidad)

pero sigue sin acordarse de coger dinero y tiene que recurrir al "cajero automático"

También permanece su afición a estudiar tumbada en la cama (no, Ferrán, a tí no te vale, que tienes que hacer problemas y no sólo estudiarlos)

y a buscar la más mínima oportunidad para "dar un paseo"

propuesta que siempre concluye con: ¡Vamos ya! ¿Has cogido llaves, dinero, móvil? Yo no llevo nada...
Continuará...
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